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viernes, 27 de agosto de 2010

El valle del terror – A.C. Doyle (con Sherlock Holmes)

Al final me he decidido. Sabía que El valle del terror es la última novela larga escrita por Doyle que tiene como protagonista a Sherlock Holmes. Sabía también que después de leerla me quedaría un vacío, ya habría leído todas las novelas largas en las que el famoso detective y el doctor Watson investigan y descubren casos fantásticos. Pero disfrutar de su lectura te proporciona momentos demasiado interesantes para aguardar más tiempo.


Bajo mi punto de vista, es la mejor de las cuatro. Creo que el argumento es magnífico y está relatado de manera redonda. El libro consta de dos partes muy bien diferenciadas. La primera es el caso que tienen que investigar. El asesinato de un rico en el que nada está claro. Poco a poco Sherlock va descubriendo detalles que nos llevan hacia una resolución magistral. La segunda parte explica la historia del asesinado y del asesino. Qué relación hubo entre ellos y por qué acaba en asesinato. En principio recuerda a la primera novela, Estudio en escarlata, pero pronto veremos que también esta parte nos guarda un final incomparable. Son como dos novelas en una, aunque las últimas páginas cierran el argumento de los dos relatos de manera definitiva.

No me lo pensaría mucho si todavía no la hubiera leído. De todas formas, un consejo: lee las cuatro novelas en orden, no tienen nada en común pero podrás disfrutar de ver cómo A.C. Doyle crece y mejora cada una de las nuevas novelas que fue escribiendo.

Curiosidad: Aparece el nombre del enemigo de Holmes, el profesor Moriarty. Es divertido ver cómo no aparece nada más que en alusiones a su persona. Según algunos entendidos, Doyle creó este personaje para matar al detective cuando este le causara demasiado aburrimiento. Quería tener un enemigo de la calidad de Holmes para que su muerte fuera digna. En fin, cosas de escritores.

lunes, 23 de agosto de 2010

Julio César – William Shakespeare

Ir a la biblioteca pública puede darte muchas emociones diferentes. El otro día fui a la de mi barrio, biblioteca I. Iglesias – Can Fabra.

El paseo por la zona de novelas es desesperante al principio. No sabes dónde pararte por que no te lo has preparado, quién se lo iba a figurar. Pero de pronto vas viendo creadores y libros impresionantes: Conrad, Dostoievsky, Kafka, Saramago, sófocles, Stevenson, etc. Es una alegría ver que puedes coger cualquiera de ellos sin que te cuesta ningún esfuerzo y, todavía más importante, sin que te cueste un “duro”. Te preguntas si otras personas conocerán estas características de las bibliotecas, porque no crees que sea normal que esos libros no estén en casa de otros lectores ávidos de buenas historias. Otra sensación que tengo es que me queda mucho por leer, sin duda una buena noticia. Además, mucho y bueno. No tengo que preocuparme de leer críticas de los libros nuevos que salen a la venta, porque los que estoy viendo son clásicos, y de sobras sabemos todos que las críticas son excelentes.
Llevado por la felicidad de estas ideas en mi cabeza, vi una colección con todos las obras de teatro de William Shakespeare. Qué poco he leído de él y qué fácil lo tengo para resolver eso. Así que decidí iniciar una temporada leyendo sus libros.
No se por qué motivo he elegido empezar con Julio César. Quizá porque ya tenía muchas referencias televisivas o de teatro y más o menos sa bía qué podía encontrarme.
La historia es de sobra conocida. Julio César sufre el ataque de algunos ciudadanos romanos y lo matan. Entre ellos está Brutus, un personaje al que tenía en muy baja consideración. Creía saber que este personaje, inculto y basto no merecía otra cosa que la muerte. Qué equivocado estaba. Resulta que Brutus es el personaje que más me ha llamado la atención. Una persona que, aún queriendo a su amado Julio César lo mato porque cree que es lo mejor para Roma.
Una historia para no perderse. Qué bien escribía Shakespeare.

domingo, 8 de agosto de 2010

El Mundo – Juan José Millás

A principios de este año me hicieron un regalo maravilloso. Encontré dentro del papel rojo brillante un libro de bolsillo que ha resultado ser una auténtica joya. Gracias Millás, cuando empecé a leer, he de reconocer que fue por culpa de mi mujer, tenía pendientes otros libros como La fiesta del Chivo de MV. Llosa o Hamlet de Shakespeare pero me dejé llevar. Gracias a esa “intuición” pude entrar en tu mundo, maravilloso, lento y envolvente. ME HA ENCANTADO.

Algunos momentos de tu libro:
“Las tardes muertas, nunca se ha dicho eso de las mañanas, ni de las noches, pues sólo la tarde, de entre todos los momentos del día, es mortal. Al caer la tarde, se dice, al morir el día, que es la muerte también de la tarde”.
“El que ha tenido frío de pequeño, tendrá frío el resto de su vida, porque el frío de la infancia no se va nunca”.
“El miedo de los mayores produce pavor en los pequeños”.
“Entonces comprendí de súbito que uno se enamora del habitante secreto de la persona amada, que la persona amada es el vehículo de otras presencias de las que ella ni siquiera es consciente”.
El Mundo - Juan José Millás

miércoles, 4 de agosto de 2010

Francis Bacon – Esencia Brutal



Hace un año, quizá haga dos, en el Museo del Prado hubo una muestra en la que se exponían algunos cuadros de Francis Bacon. No soy un experto en arte, más bien todo lo contrario, pero si bastante curioso. Después de leer algún artículo en la prensa, y aprovechando que me encontraba en Madrid, decidí ir a echar un vistazo.
Me impresionó lo que vi, no porque entendiera que las técnicas utilizadas o los trazos con que se hicieron los cuadros fueran de un maestro, si no porque casi cada uno de ellos transmitía una energía muy potente. Las formas humanas, retorcidas, enseñando los dientes con furia, como si estuvieran ansiosas de venganza o rabiando de dolor me cautivaron.
Especialmente quedé impresionado con el Retrato de Inocencio X, o más bien con algunos de ellos porque había algunas repeticiones. Bacon estaba obsesionado con el cuadro de Diego Velazquez  en el que retrató a Inocencio X. Expertos de todo el mundo han considerado como el mejor retrato de la historia de la pintura.
Inocencio X
Nacido en Umbría (Italia), fue elegido Papa en 1644 para suceder a Urbano VIII. Denunció el tratado de Paz de Westfalia, firmado en 1648 sin que participara, y que ponía fin a la Guerra de los Treinta años.
Se dice que mantuvo guerras y masacre y que cometió incesto con su propia hermana. A su muerte nadie quiso pagar los funerales y estuvo tres días esperando en palacio.
Fuente:
Retrato obra de Diego Velazquez
Actualmente se encuentra en el Palazzo Doria-Pamphili, Roma.
Se realizó durante un viaje del pintor entre 1649 y 1651. La firma de Velazquez se puede observar, aunque de manera un poco difusa, en el papel que sostiene en la mano el Papa.
Existen diversas historias que podrían explicar por qué le hizo este retrato. Una de ellas dice que fue el pintor quien se ofreció y que Inocencio X le pidió una prueba de su habilidad antes de dejarse retratar. Velázquez pintó a Juan de Pareja (actualmente en el Metropolitan de New York) para enseñar su técnica y poder empezar el retrato.
Pero la historia que prefieren los expertos es la que dice que el Papa accedió sin ningún problema porque Velázquez ya había retratado a su barbero y ya conocía su habilidad. El retrato El Barbero del Papa se encuentra en el Museo del Prado. Es conocida la frase que pronunció cuando vio la obra terminada: “Troppo vero¡ (demasiado veraz), aunque no pudo negar la inmensa calidad de ella.
Muchos expertos consideran la pintura como “la obra maestra de todos los retratos” y que una vez vista es imposible olvidar.

Retrato de Juan Pareja - Diego Velázquez
El barbero del Papa – Diego Velazquez
Fuente:
Retrato obra de Francis Bacon
Realizó unas 40 interpretaciones sobre esta obra. Se cuenta que se basó sólo en fotografías y que nunca vio el original. Hoy se piensa que sólo es un truco de marketing para aumentar el interés por estas obras.
Francis Bacon nació en Dublín en 1909 y murió en Madrid en 1992.
Comienza a trabajar como decorador de interiores mientras empezaba a pintar sin mucho éxito en París. Su primera gran influencia la recibió cuando admiró el cuadro La masacre de los inocentes de Poussin, que inspirará múltiples obras. Pero la más importante la adquirió después de visitar una exposición de Picasso, la cual le impresiona y le hace reflexionar “Aquellos pierrots, desnudos, paisajes y escenarios me impresionaron mucho, y después pensé que quizá yo también podría pintar”.
La masacre de los inocentes - Nicolas Poussin
El tema de sus pinturas sería la vida y la muerte, para buscar el Yo más vital y autodestructivo. Cuando cumplió 35 años, sin éxito y con un carácter muy temperamental, destruyó casi todos sus cuadros. Siempre a contracorriente, contestatario, juerguista, alcohólico, extrovertido, explosivo.
Hoy en día los cuadros de Francis Bacon son totalmente reconocidos y experimentan cotizaciones astronómicas.
Fuente
Para comprobar lo que hemos explicado, compara los dos retratos de Inocencio X.
Primero observa la obra de Velázquez, además de disfrutar de un maravilloso retrato, identifica que sentimientos te transmite la persona que está plasmada en él.
Después de este ejercicio mira el cuadro de Francis Bacon y comprueba si lo que has sentido en el primero se refleja en éste último. Bacon parece dejar el alma del Papa, su esencia, el grito de su yo interior.
A mi me resulta impresionante.
Inocencio X - Diego Velázquez
Inocenxio X - Francis Bacon