sábado, 24 de julio de 2010

Sófocles – Antígona



Después de la lectura de Edipo Rey y, siguiendo con las tragedias tebanas, he seguido con Antígona.
Antígona, hija de Edipo, después de sufrir todas las desgracias acaecidas a su padre en la tragedia Edipo Rey, ve como sus hermanos Polínices y Etéocles mueren. Ellos habían heredado el reinado de Tebas, de Edipo, y habían decidido turnarse un año en el poder, cada año el rey sería uno de los hermanos. Pero cuando le toca el turno a Polínices y vuelve a Tebas para cumplir con su cometido, Etéocles no le deja el puesto. Polínices vuelve a Tebas con un ejército para entrar por la fuerza y se enzarzan en una guerra en la que morirán los dos, uno enfrente del otro.
Creonte, tio de los dos y sucesor del trono decide dar sepultura y honores a Etéocles, defensor de Tebas, y dejar a la intemperie y a merced de perros y aves el cuerpo de Polínices. Anuncia que castigará a todo aquel que quiera dar sepultura a éste último.
Antígona no hace caso del posible castigo y rinde honores a su hermano caído en desgracia, según la costumbre de los dioses, y Creonte decide castigarla.
A partir de aquí la tragedia se hace más angustiosa e interesante, pero lo dejo a merced de quien quiera leerla.

Antígona con su hermano Polínices















Sófocles vuelve a hacer gala de su fuerte moralidad. Creonte no puede gobernar Tebas de manera que sus decisiones sean más importantes a las costumbres de los Dioses. Esta manera de gobernar le hará caer en desgracia.

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